Cuando el “dónde” se vuelve incierto
En 2025, los operadores marítimos se enfrentaron a un aumento sin precedentes de las interferencias y falsificaciones del GNSS. Lo que antes era una molestia ocasional se transformó en un desafío persistente y global. Miles de buques informaron de posiciones falsas, saltos del AIS y anomalías en la navegación. Estas perturbaciones afectaron directamente al comercio, el cumplimiento de la normativa y la seguridad.
Ya no se trata de un problema técnico, sino operativo. Cuando no se puede confiar en los datos de los satélites, las tripulaciones pierden la confianza en sus instrumentos. El conocimiento de la situación se desploma. La toma de decisiones se ralentiza justo en el momento en que debe acelerarse.
En SEA.AI, creemos que la solución empieza por recuperar la confianza en lo que se ve. Nuestros sistemas de visión basados en IA refuerzan la seguridad. Proporcionan a las tripulaciones un conocimiento visual independiente que funciona incluso cuando no se puede confiar en el GNSS.
Del posicionamiento a la percepción
La navegación tradicional depende de sistemas electrónicos. El alcance, los reflejos o las interferencias pueden limitar estos sistemas. La visión asistida por IA desplaza el foco de atención de donde parece estar una embarcación a lo que realmente la rodea.
Nuestra tecnología combina cámaras RGB y térmicas con algoritmos de aprendizaje profundo. Escanea continuamente la superficie del mar, identifica objetos flotantes y rastrea peligros potenciales. Funciona incluso con poca luz o visibilidad reducida.
Ya se trate de un contenedor a la deriva, una embarcación sin iluminación o una persona al agua, nuestros sistemas detectan lo que los sensores basados en radar o GNSS no pueden. Convierten los píxeles en percepción. Convierten la incertidumbre en conciencia.
Cuando las interferencias del GNSS enturbian los datos, esta inteligencia visual se mantiene firme. Es un par de ojos vigilantes adicionales, siempre vigilando, siempre aprendiendo.
La creciente necesidad de concienciación independiente
Las interferencias del GNSS introducen un riesgo sistémico en las operaciones marítimas, desde la planificación de rutas hasta la entrada en los puertos. Muchos sistemas de navegación a bordo y de evitación de colisiones dependen en gran medida de los datos GNSS. Los utilizan para calcular la posición, la velocidad y el rumbo. Estas funciones fallan o se degradan significativamente cuando se interrumpe la señal. Las señales falsas pueden desencadenar alertas de cumplimiento, retrasar las medidas de control o inducir a error a los capitanes que navegan por vías navegables muy transitadas.
Algunos sistemas simplemente no pueden funcionar sin GNSS. Esto pone en peligro viajes enteros cuando se producen interferencias. Sin una señal fiable, el buque puede perder su posición calculada. Esto desencadena un mal funcionamiento del equipo o una detección imprecisa de peligros.
Análisis recientes del sector marítimo muestran que la interferencia del GNSS se ha extendido por docenas de regiones. A menudo se solapa con prácticas de navegación engañosas. Esta evolución refuerza lo que sabemos desde hace años: la verdadera resiliencia implica independencia de los sistemas basados en señales.
Cuando las interferencias no son accidentales
Una de las preguntas más habituales de tripulaciones y operadores es: “¿Quién querría interferir mi señal GNSS?”.
La respuesta es: cualquiera con malas intenciones.
Desde las redes de contrabando y los buques de pesca ilegal hasta los ciberdelincuentes y los agentes geopolíticos, la capacidad de perturbar o falsificar los datos de localización tiene un valor estratégico. Al interferir o falsear las señales GNSS, los delincuentes pueden crear confusión, ocultar la actividad de los buques o incluso atraer a otros buques a condiciones peligrosas.
Por este motivo, disponer de un sistema de alerta independiente y visual como Watchkeeper ya no es sólo una opción interesante, sino una herramienta fundamental para mantenerse alerta en regiones de alto riesgo.
Los sistemas de visión artificial no dependen de señales externas. Procesan lo que se ve delante de la embarcación, ayudan a prevenir situaciones peligrosas y permiten a la tripulación responder a lo que realmente hay, no a lo que una pantalla dice que debería haber.
La visión con IA como multiplicador de fuerzas
La visión artificial no sustituye a los sistemas de navegación, sino que los refuerza. Al correlacionar lo que se ve con lo que se informa, nuestra tecnología actúa como una capa de validación independiente.
Cuando los datos GNSS cambian repentinamente la posición de un buque tierra adentro o a través de continentes, nuestro sistema sigue viendo el mar por delante. Cuando el radar no detecta objetivos pequeños o no metálicos, nuestras cámaras los identifican y clasifican en tiempo real.
Esto es fiabilidad multisensor en acción: combinar visión, inteligencia y conectividad para mantener la confianza, incluso en entornos con muchos engaños.
De la detección a la decisión
En el futuro, la conciencia situacional por sí sola no bastará. El sector marítimo necesitará sistemas que no se limiten a detectar anomalías, sino que las comprendan.
Por eso nos centramos en avanzar en la fusión de sensores. Al combinar los datos del radar, el AIS y los sistemas de detección visual de SEA.AI, podemos ofrecer una imagen más clara y fiable del entorno. Cuando estas fuentes se combinan, las tripulaciones adquieren un mayor conocimiento de la situación que les ayuda a prevenir colisiones, evitar riesgos de proximidad y tomar mejores decisiones en condiciones difíciles. No se trata sólo de añadir más sensores, sino de unificar sus conocimientos para que la navegación sea más segura, tranquila e informada.
A medida que aumentan las falsificaciones de GNSS, las interferencias electrónicas y la manipulación de datos, vemos la visión de la IA como una piedra angular de la resistencia marítima: un sistema que no se limita a seguir la señal, sino que la verifica.
El camino a seguir
2025 ha demostrado que la interferencia del GNSS ya no es una cuestión secundaria, sino una amenaza operativa generalizada. Pero también ha revelado una oportunidad: redefinir lo que significa la concienciación en el mar.
Nuestra misión siempre ha sido clara: ayudar a salvar vidas en el mar mediante la inteligencia artificial. Eso significa dar a cada capitán, gestor de flota y operador la confianza para actuar, incluso cuando los datos que les rodean no son de fiar.
En un mundo en el que las señales pueden falsificarse, ver con claridad ya no es opcional, es esencial.